Reflexionan acerca de lo que es arte popular y arte indígena, al presentar el catálogo Arte de los pueblos de México
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Necesario, cambiar los paradigmas de la estructura del arte, consideró
el curador Juan Coronel Rivera participó en la presentación del
libro-catálogo
Redacción
“Es
necesario cambiar los paradigmas de la estructura del arte. No puede
ser que el arte occidental, que está representado por 800 millones de
habitantes, rija la visión estética de los otros siete mil millones de
seres humanos que habitan este mundo”.
Así lo consideró el curador Juan Coronel Rivera durante la presentación del libro-catálogo de la exposición Arte de los pueblos de México. Disrupciones indígenas, muestra
que se presentó con gran éxito de enero a abril de 2022 en el Museo del
Palacio de Bellas Artes (MPBA) y que representó un parteaguas en las
exhibiciones de arte en México.
La
presentación del texto se llevó a cabo este jueves por la noche en el
Área de Murales del Palacio de Bellas Artes y en ella participaron los
curadores de dicha muestra, Juan Rafael Coronel Rivera y Octavio Murillo
Álvarez de la Cadena, así como Arturo Gómez Martínez, subdirector de
Etnografía del Museo Nacional de Antropología, y la historiadora de arte
Ariadna Solís.
Al
resaltar que al planear la exposición —la cual reunió 500 piezas de
arte de los pueblos indígenas de México— no se tenía un marco histórico
en materia de arte popular, Juan Coronel consideró que el arte
occidental tomó la estructura de las artes visuales y que todo empezó en
el siglo XVIII en Francia cuando se escribió la Enciclopedia, libro que
define cómo debe ser la estructura del arte universal y pondera el arte
clásico y europeo, sin mencionar ningún otro, de ningún otro lado.
Subrayó
que esa idea se proyecta en las universidades y que es parte de la
visión colonialista del arte “que se debe ya evitar” para que los
artistas de cualquier parte del mundo “tengan realmente una voz y se
pueda redefinir la estructura de las artes visuales todas”.
Ese
sueño —agregó— no va a pasar mañana, pero ya se empezó a hablar de
ello. “Y lo que se tiene que lograr es que, algún día se entienda que la
Coatlicue tiene la misma belleza que la Venus de Milo: las dos son
diosas, hermosas y poderosas; pero esto no se logrará mientras en las
escuelas lo primero que nos presentan es a Miguel Ángel, importante sí,
pero no es todo”.
Refirió
que en muchos países aún se da la discusión entre lo que es arte
popular y arte indígena. Países como Estados Unidos, Canadá y Brasil ya
tienen definidos esos conceptos y en sus colecciones de arte
contemporáneo se incluyen piezas de arte indígena, “pero aquellas
emanadas de la parte ritual de sus pueblos originarios”.
En
esta exposición, algunas piezas con ese carácter (como una pieza cora),
cuando se trajo de un pueblo al museo para su exhibición, primero se
pasó por un ritual de cantos y bailes de la comunidad y luego se
permitió su traslado.
En
el libro-catálogo de esa muestra en el Palacio de Bellas Artes se
explica cómo los creadores indígenas se incorporaron al proceso de la
exposición y del libro: se escucharon sus ideas y se incorporaron a la
curaduría. “Creemos —dijo Juan Coronel— que todo esto enriquecerá las
demás expresiones artísticas (pintura, música, fotografía, etcétera),
porque representan una visión totalmente refrescante en el proceso de
reinvención del arte mexicano”.
La muestra Arte de los pueblos de México. Disrupciones indígenas,
organizada por la Secretaría de Cultura federal y el Instituto Nacional
de Bellas Artes y Literatura (Inbal) contó con la colaboración de la
Fundación Jenkins, al igual que la edición del catálogo.
Al
dar la bienvenida a los participantes en el acto, la directora del
Museo del Palacio de Bellas Artes, Alejandra de la Paz, agradeció la
colaboración de la Fundación Jenkins y de las instituciones públicas y
privadas que apoyaron tanto la muestra como la realización del catálogo.
Recordó
que la fundación ha colaborado con el museo en la realización de más de
60 títulos derivados de exposiciones y dijo que “los catálogos aportan a
la construcción de la memoria de la historia del arte y son la
oportunidad de profundizar en aquello que los muros no nos permiten
decir. Este libro abre una mirada a partir de más de 21 voces que en su
conjunto ponen en la mesa temas fundamentales para continuar una
discusión fundamental y vital en nuestro país”.
Por
su parte, Alejandra Lerdo de Tejada, vocera de la Fundación Jenkins,
mencionó que con esta doble colaboración, dicho organismo privado
ratifica su compromiso de trabajar por la educación, el arte y la
cultura del país.
“Son
10 años de fructífera colaboración con el MPBA, con más de 60 títulos
distintos y una inversión de más de 83 millones de pesos. Reconocemos la
apertura del museo a las más diversas expresiones artísticas del país,
diversidad que nos enriquece y nos enseña que hay muchos mundos
coexistiendo y transformando la realidad con su visión. Ejemplo de ello
es esta muestra y su catálogo”, dijo.
En
su momento, el cocurador de la muestra Octavio Murillo, recordó que el
proyecto expositivo tuvo varios propósitos, como celebrar los 100 años
de la primera exposición que hubo en México de artes populares, pero
había que hacer un razonamiento acerca de lo que ha pasado en esos años:
“El catálogo abona a la exploración de las múltiples realidades que
viven los pueblos indígenas en torno a la creación artística, en lo
individual y colectivo”.
En
ese sentido, describió el contenido del libro y destacó los
conversatorios previos que se hicieron con representantes de los pueblos
indígenas en sus diversos temas (músicos, poetas, médicos
tradicionales); los textos curatoriales de Juan Coronel y Octavio
Murillo; los ensayos de ocho especialistas que relatan temas históricos y
otros ensayosteóricos con carácter crítico y cuestiones estéticas; una
monografía de tres técnicas: cestería, máscaras y textiles; un mapa de
relaciones bioculturales con el patrimonio artesanal de los pueblos
indígenas, y una selección fotográfica de la muestra y el catálogo de
las piezas, además de créditos y agradecimientos.
La
investigadora Ariadna Solís habló de los factores externos a las
dinámicas de producción artística dentro de los pueblos indígenas en
México, y aseguró que aún hoy en día existe una visión colonialista en
su estudio.
“La
historia del arte ha pecado de una visión colonialista del estudio de
los objetos artesanales y se han mirado también desde el interés en lo
político, lo económico, lo turístico, creando y manteniendo así
estructuras de poder”, agregó.
Arturo
Gómez, subdirector de Etnografía del MNA, expresó que durante la
planeación de la exposición y del catálogo se encontró con que en el
siglo pasado los pueblos indígenas tenían siempre intermediarios que
hablaban por ellos y que en la actualidad son los propios pueblos
originarios los que están hablando y participando activamente.
Otros
artículos -destacó- se refieren a la forma en que se conceptualiza el
arte y su apreciación y en donde aparecen nuevamente temas como
discriminación y desigualdad hacia los pueblos indígenas y sus
productores de arte.