miércoles, 20 de julio de 2011

NOTA ALDF 43

Tras su retiro de las calles…
Apoya Urbina Mosqueda el Regreso de Estatuas Humanas al Centro Histórico
* Lamentó la actitud del Jefe de Gobierno y la corrupción de algunas personas de su equipo
Por Francisco Rodríguez

El diputado del Partido Revolucionario Institucional (PRI), Leobardo Urbina Mosqueda acompañó en un acto de protesta a estatuas humanas del Centro Histórico y fue precisamente en el edificio del GDF, donde se concentraron los manifestantes para exigirle a Marcelo Ebrard Casaubon se les permita seguir por diversas calles del Centro Histórico con su arte callejero, que en nada molesta a la ciudadanía y sí a algunos líderes del comercio ambulante como la Sra. Diana Barrios.
Al mismo tiempo el legislador del PRI, pidió la renuncia de Héctor Serrano y Jesús Romero responsables del Centro Histórico, que solamente se dedican a extorsionar y exigir dinero a los artistas de la calle, para quedar bien con líderes de la zona del centro.
Urbina Mosqueda expresó, que para quien no lo sabe, el espectáculo de las estatuas humanas es disfrazarse y mantenerse sin moverse ante la vista de todos. Cuando alguien les coloca una moneda hacen algún movimiento o se ponen en alguna posición para foto y es algo, que curiosos y turistas hacen con frecuencia. Dependiendo del estado del tiempo se les encuentra en la plancha del Zócalo o bajo los portales de algún edificio del mismo Zócalo. Este tipo de artistas son de lo más común en las zonas turísticas del mundo y alcanzan su máxima expresión en las Ramblas de Barcelona, España.
Ante la mirada de policías, el diputado local disfrazado como estatua viviente lamentó que la policía local se lleve sin motivo alguno, a los artistas que laboran como estatuas humanas y no hagan nada por el comercio ambulante que persiste en la ciudad.
Por último, Leobardo Urbina resaltó que estamos ante otra contradicción del gobierno de Marcelo Ebrad. Los policías retiran artistas callejeros, mientras que permiten el ambulantaje en cualquier parte del Centro Histórico. Además, no cabe duda que no pueden distinguir entre los efectos causados por los ambulantes y los artistas callejeros.
El servicio que prestan las estatuas humanas es el de entretenimiento, sus herramientas de trabajo son un disfraz, una pequeña tarima sobre la cual colocarse y un bote para recoger dinero. No contaminan, no le hacen competencia a otro tipo de espectáculos, pues todavía no se inventa el museo de las estatuas humanas. Tampoco, ocupan mucho espacio, no son molestos y a lo mucho son escasos 5 personajes que realizan esta función en el Zócalo.
En cambio, los ambulantes tienen como insumos mercancía ilegal, pirata o robada (a veces legal) y puestos metálicos que ocupan espacios amplios de calles y aceras. Compiten deslealmente con el comercio establecido, pues no pagan impuestos y se roban la luz. También generan contaminación, la dejan su basura tirada por toda la calle a la hora de levantar sus puestos, evitan la circulación libre de peatones y automóviles, generando transito lento y más contaminación. Se asocian para protegerse y corrompen autoridades para que puedan ejercer el comercio ilegal sin problemas.


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